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Apuestas online en adolescentes: qué mirar y cómo actuar

4 min de lectura

Apuestas online en adolescentes: qué mirar y cómo actuar

Hace no tanto, para apostar había que ir a un lugar físico. Hoy alcanza con un celular, una billetera virtual y unos minutos libres. Las apuestas deportivas y los casinos en línea llegan a los adolescentes por publicidades, transmisiones de partidos, redes sociales y grupos de amigos. Aunque apostar está prohibido para menores, hay sitios que no controlan la edad y formas de usar cuentas de otras personas. Por eso muchas familias se enteran del problema cuando ya hay deudas o conflictos.

Por qué los adolescentes son especialmente vulnerables

En la adolescencia, el cerebro todavía está terminando de desarrollar las áreas que ayudan a frenar impulsos y a medir consecuencias, mientras que la búsqueda de emociones y de aprobación del grupo está a pleno. Las apuestas online combinan justo lo que más engancha: resultados inmediatos, premios que aparecen de forma impredecible, la sensación de que “saber de fútbol” da ventaja y la posibilidad de volver a apostar enseguida para recuperar lo perdido. A eso se suman los bonos de bienvenida y los mensajes que presentan el juego como una forma fácil de ganar plata.

Algunos videojuegos también acercan mecánicas parecidas, como las cajas de recompensas que se compran sin saber qué traen. No todo chico que juega o apuesta alguna vez tiene un problema, pero conviene estar atentos.

Señales que conviene mirar

  • Falta plata en casa, pide prestado seguido, vende cosas o aparecen movimientos raros en cuentas o billeteras virtuales de la familia.
  • Está pendiente del celular de una forma distinta: durante los partidos, a la noche, en clase.
  • Su humor cambia mucho según un resultado deportivo, incluso de partidos que antes no le interesaban.
  • Habla de cuotas, apuestas combinadas o “rachas”, o participa en grupos donde se comparten apuestas.
  • Miente sobre en qué gasta, se pone irritable o ansioso cuando no puede apostar, y promete dejar pero vuelve.
  • Baja el rendimiento en el colegio, duerme mal o se aleja de actividades que antes disfrutaba.

Una sola señal no confirma nada. Lo que preocupa es la combinación de varias y que se mantengan en el tiempo.

Cómo hablarlo en casa

La primera reacción suele ser el enojo, sobre todo si hay plata de por medio. Es entendible, pero el reto o la humillación suelen llevar a que el chico esconda más. Buscá un momento tranquilo y empezá preguntando con curiosidad: qué aplicaciones usa, cómo empezó, qué siente cuando gana y cuando pierde, si alguna vez quiso parar y no pudo. Escuchá sin interrumpir y sin minimizar.

Explicale que estas plataformas están diseñadas para que se siga apostando, y que perder no es un problema de mala suerte ni de no saber lo suficiente. Dejá claro que el objetivo es ayudar, no castigar. Muchas de las ideas de la nota sobre cómo hablar con un familiar que consume también sirven en este caso.

Vale la pena, además, mirar qué pasa con el juego entre los adultos de la casa. Si en la familia se apuesta seguido, si se festejan las ganancias o se habla de apostar como algo inofensivo, el mensaje que recibe el adolescente es confuso. No se trata de culparse, sino de revisar juntos qué lugar ocupa el juego en el hogar.

Medidas concretas que pueden ayudar

  • Revisar qué medios de pago están asociados al celular y a las cuentas del adolescente, y desvincular las tarjetas de los adultos.
  • Activar controles parentales y filtros, sabiendo que por sí solos no alcanzan si no hay diálogo.
  • Antes de pagar deudas de juego, pensar con un profesional cómo hacerlo, para no reforzar la idea de que siempre va a haber alguien que cubra.
  • Acordar entre los adultos de la casa una misma postura, para que no haya mensajes contradictorios.
  • Hablar también con la escuela si el tema circula entre compañeros.

Lo que suele no funcionar es sacarle el celular de golpe como única respuesta, revisarle todo a escondidas o hablar del tema delante de hermanos y parientes. Esas medidas pueden cortar el acceso por un tiempo, pero no tocan lo que lo lleva a apostar y deterioran la confianza que se necesita para que pida ayuda cuando la necesite.

Cuándo pedir ayuda profesional

Si el juego ya genera deudas, mentiras sostenidas, conflictos fuertes o malestar emocional, es momento de consultar. La adicción al juego se trata, y abordarla temprano suele hacer el camino más llevadero. En la página sobre ludopatía explicamos en qué consiste y cuáles son las opciones de tratamiento. Si notás tristeza profunda, desesperación por las deudas o comentarios sobre hacerse daño, no esperes: llamá al 911. Y si querés que te orientemos sobre por dónde empezar, podés contactarnos: te escuchamos y te ayudamos a encontrar un espacio adecuado para el adolescente y para la familia.

Primer paso

Pedir ayuda no es rendirse: es empezar el camino.

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