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Desintoxicación de marihuana

La marihuana también puede generar dependencia. Cómo reconocer el problema, qué se siente al dejar y cómo es el acompañamiento.

La marihuana tiene fama de inofensiva, y esa idea hace que mucha gente tarde en preguntarse si su consumo se volvió un problema. Sin embargo, hay personas que fuman todos los días, que no logran dormir, comer o relajarse sin hacerlo, y que cuando intentan parar se sienten irritables y ansiosas. Si te pasa algo así, que lo estés pensando ya es una buena señal: se puede dejar, y con acompañamiento es más llevadero.

Cuándo el consumo de marihuana se vuelve un problema

No se trata solo de cuánto se fuma, sino del lugar que ocupa en tu vida. Algunas señales para prestar atención:

  • Necesitás fumar para dormir, para calmarte o para enfrentar el día.
  • Intentaste dejar o reducir y no pudiste.
  • Dejaste de lado actividades, estudios, trabajo o vínculos.
  • Te cuesta concentrarte o recordar cosas.
  • Aparecen ansiedad, ataques de pánico o ideas de persecución.
  • Seguís fumando aunque te genere problemas.

En adolescentes y jóvenes el cuidado tiene que ser mayor, porque el cerebro todavía está en desarrollo. Lo mismo vale para quienes tienen antecedentes personales o familiares de problemas de salud mental.

Qué se siente al dejar

La abstinencia de marihuana no suele ser peligrosa en lo físico, pero puede ser incómoda y hacer que muchas personas vuelvan a fumar para sentirse mejor. Lo más común es:

  • Irritabilidad, enojo o nerviosismo.
  • Insomnio y sueños muy vívidos.
  • Ansiedad e inquietud.
  • Falta de apetito.
  • Ganas intensas de fumar.

Estos síntomas suelen ir cediendo con el tiempo, pero atravesarlos acompañado ayuda a no abandonar a mitad de camino y a entender qué necesidad cubría el consumo.

Marihuana y salud mental

En algunas personas, el consumo frecuente, sobre todo de variedades muy potentes, puede desencadenar o empeorar cuadros de ansiedad, ataques de pánico o episodios de desconexión con la realidad, con ideas de persecución o alucinaciones. El riesgo es mayor cuando el consumo empieza en la adolescencia o cuando hay antecedentes familiares de problemas de salud mental. También pasa lo contrario: hay quienes fuman para calmar una angustia o una ansiedad que ya estaban, y el consumo termina tapando un problema que necesita su propia atención. Por eso, en la consulta, conviene hablar no solo de cuánto se fuma, sino también de cómo te sentís.

Cómo es la desintoxicación de marihuana

En general puede hacerse de forma ambulatoria, con consultas periódicas que ayudan a manejar el sueño, la ansiedad y las ganas de consumir. La evaluación profesional puede indicar otra modalidad si hay consumo de otras sustancias, problemas de salud mental o un entorno que hace muy difícil sostener el cambio. Si combinás la marihuana con alcohol, cocaína o pastillas, contalo en la consulta, porque cambia el plan. Podés leer más sobre el proceso general en desintoxicación: qué es y cómo se hace.

Después, el tratamiento trabaja sobre lo que estaba debajo: el estrés, la ansiedad, la tristeza, el aburrimiento o la presión del grupo, y ayuda a construir otras formas de descansar y de disfrutar.

Cuándo llamar al 911

Si después de consumir aparecen alucinaciones, confusión intensa, ideas de hacerse daño, dolor de pecho o dificultad para respirar, llamá al 911 (o al 107, SAME, en la Ciudad de Buenos Aires). Para consultas sobre consumos está la Línea 141 de SEDRONAR, gratuita, anónima y disponible las 24 horas.

Preguntas frecuentes

¿La marihuana genera dependencia?

Sí, puede generarla. No les pasa a todas las personas que fuman, pero quien consume con frecuencia puede desarrollar dependencia y tener síntomas de abstinencia al dejar. Reconocerlo es el primer paso para pedir ayuda.

¿Necesito internarme para dejar de fumar marihuana?

Muchas veces no hace falta y alcanza con un tratamiento ambulatorio. La internación se piensa cuando hay otras sustancias, problemas de salud mental o situaciones de riesgo, y la decide la evaluación profesional.

Mi hijo adolescente fuma, ¿cómo lo encaro?

Conviene hablar en un momento tranquilo, sin sermones ni amenazas, mostrando preocupación y escuchando su punto de vista. También podés consultar vos para orientarte. En orientación para familias encontrás más ideas.

Primer paso

Pedir ayuda no es rendirse: es empezar el camino.

Escribinos con tus palabras. La consulta es confidencial y no te compromete a nada.