Desintoxicarse es el proceso por el cual el cuerpo deja de recibir una sustancia de la que se volvió dependiente y vuelve, de a poco, a funcionar sin ella. Puede tratarse de alcohol, cocaína, marihuana, psicofármacos u otras drogas. Dicho así parece simple, pero quien lo intentó sabe que no lo es: el organismo y la cabeza se acostumbraron a la sustancia, y cuando falta aparecen malestares físicos y emocionales que empujan a volver a consumir. Por eso la desintoxicación conviene hacerla con acompañamiento profesional y como parte de un plan más amplio.
En Desintoxicá tu Vida no somos una clínica: te escuchamos, te explicamos las opciones que existen y te ayudamos a encontrar el lugar y la modalidad que mejor se ajustan a tu situación, en cualquier punto del país.
Qué es la desintoxicación y qué no es
La desintoxicación es la primera etapa del camino, no el tratamiento completo. Su objetivo es atravesar el período de abstinencia de la forma más segura y cuidada posible, controlar los síntomas y estabilizar a la persona para que pueda empezar a trabajar en lo que sostiene el consumo. Dejar la sustancia es necesario, pero no alcanza: sin un tratamiento posterior, las ganas de consumir, los hábitos y las situaciones de siempre suelen volver a aparecer.
Tampoco es un castigo ni una prueba de voluntad. La dependencia cambia el funcionamiento del cerebro, y pedir ayuda para dejar de consumir es una decisión de cuidado, no una señal de debilidad.
Por qué no conviene hacerla solo
Muchas personas intentan cortar de un día para el otro, encerradas en su casa y sin contarle a nadie. A veces por vergüenza, a veces por no saber a quién recurrir. El problema es que la abstinencia puede ser riesgosa, y en algunos casos muy riesgosa:
- La abstinencia de alcohol y de psicofármacos, como las benzodiacepinas (por ejemplo, el clonazepam), puede provocar convulsiones y cuadros de confusión graves. Por eso no hay que suspenderlos de golpe ni sin supervisión médica.
- Con otras sustancias el riesgo físico suele ser menor, pero la angustia, el malestar emocional y el deseo intenso de consumir pueden ser muy fuertes y llevar a una recaída o a situaciones peligrosas.
- Cuando hay consumo de varias sustancias a la vez, otros problemas de salud o antecedentes de salud mental, el cuadro se vuelve más difícil de prever.
Un profesional puede evaluar estos factores, anticipar complicaciones y decidir qué tipo de cuidado necesitás. Esa evaluación es el punto de partida de todo.
Ambulatoria o con internación
No todas las desintoxicaciones son iguales. Según la sustancia, la forma y la intensidad del consumo, el estado de salud general y la red de apoyo que tengas, la evaluación profesional define si puede hacerse de manera ambulatoria o si conviene una internación.
Desintoxicación ambulatoria
La persona sigue viviendo en su casa y concurre a controles y consultas con frecuencia. Suele indicarse cuando el riesgo de complicaciones es bajo, hay alguien que acompañe en el día a día y existe la posibilidad real de cumplir con las indicaciones. Permite sostener cierta rutina, pero exige compromiso y un entorno que ayude.
Desintoxicación con internación
Se realiza en un lugar con atención médica permanente. Suele recomendarse cuando hay riesgo de abstinencia grave, consumo importante de alcohol o psicofármacos, otras enfermedades, intentos previos que no funcionaron o un entorno donde la sustancia está siempre al alcance. Si querés saber más sobre esta modalidad, podés leer nuestra página sobre internación por adicciones.
Cómo es el proceso, paso a paso
Cada lugar tiene su forma de trabajar, pero en general la desintoxicación supervisada atraviesa estas etapas:
- Evaluación inicial. Entrevistas y controles para conocer la historia de consumo, la salud física y emocional, la medicación que se toma y la situación familiar y social.
- Plan de cuidado. Con esa información se decide la modalidad, qué controles hacen falta y cómo se va a acompañar la abstinencia.
- Abstinencia supervisada. Es la etapa en la que el cuerpo se adapta a la falta de la sustancia. El equipo de salud controla los síntomas, cuida la hidratación, el descanso y la alimentación, y actúa si aparece alguna complicación.
- Estabilización. Cuando los síntomas físicos ceden, se trabaja en el ánimo, el sueño y la motivación, y se empieza a pensar el después.
- Pase al tratamiento. Se arma la continuidad: con quién, dónde y en qué modalidad sigue el trabajo.
La duración depende de cada persona y de cada sustancia; por eso conviene desconfiar de cualquier propuesta que prometa resultados rápidos o garantizados.
Qué viene después
Terminar la desintoxicación es un logro, y también el comienzo de otra etapa. El tratamiento posterior trabaja sobre los motivos del consumo, las emociones, los vínculos, los hábitos y las situaciones de riesgo, y ayuda a construir herramientas para prevenir recaídas. Puede ser ambulatorio, en hospital de día, con internación o en una comunidad terapéutica. Te lo contamos en detalle en después de la desintoxicación: el tratamiento.
Si sos familiar de alguien que consume, también hay un lugar para vos: en orientación para familias encontrás ideas para acompañar sin descuidarte.
Señales de alarma: cuándo llamar al 911
Durante la abstinencia, o mientras la persona sigue consumiendo, algunas situaciones son una emergencia y no pueden esperar. Llamá al 911 (en la Ciudad de Buenos Aires también podés llamar al 107, SAME) si aparece alguna de estas señales:
- Convulsiones.
- Pérdida de conciencia o dificultad para despertar a la persona.
- Confusión intensa o desorientación.
- Dificultad para respirar.
- Dolor de pecho.
- Alucinaciones.
- Ideas de hacerse daño o de quitarse la vida.
Para consultas sobre consumos también está la Línea 141 de SEDRONAR, gratuita, anónima y disponible las 24 horas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo desintoxicarme en mi casa?
En algunos casos sí, con una desintoxicación ambulatoria indicada y supervisada por profesionales. Lo que no conviene es hacerlo por tu cuenta y sin control, sobre todo si se trata de alcohol o psicofármacos. La evaluación profesional es la que define si tu situación permite quedarte en casa.
¿Cuánto dura una desintoxicación?
No hay una respuesta única. Depende de la sustancia, de la intensidad del consumo, del estado de salud y de cómo responde cada cuerpo. Lo importante es no apurar el proceso y tener claro que, después, sigue el tratamiento.
¿La desintoxicación cura la adicción?
No. Es la primera etapa y permite atravesar la abstinencia de forma segura, pero la adicción se trabaja en el tratamiento posterior. Sin esa continuidad, el riesgo de volver a consumir aumenta.
¿Qué pasa si ya lo intenté y recaí?
Le pasa a muchas personas y no significa que no tengas salida. Una recaída da información sobre qué faltó o qué hay que cambiar. Contarlo en la consulta ayuda a elegir una modalidad más adecuada esta vez.
¿La obra social o la prepaga cubren la desintoxicación?
Según la normativa vigente, las obras sociales y las prepagas deben cubrir el tratamiento de las adicciones. Cuando nos consultás, te orientamos sobre cómo pedir la cobertura y qué opciones hay si no tenés ninguna. Podés escribirnos desde la página de contacto.

